Orquídeas al despertar. Fotolibro, 2017.

 

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Orquídeas al Despertar. Fotolibro, 2017.

«Orquídeas al despertar, es un proyecto autobiográfico que surge de la propia experiencia que vivimos Luis y yo cuando el cáncer de mama interrumpió en nuestras vidas. Las imágenes nos pertenecen a ambos, y a todas las personas que nos acompañaron en esta experiencia compartida que hoy se articula por medio de este libro. Las imágenes son captadas durante el 2012, año en el que me diagnosticaron y recibí los tratamientos médicos para poder superar la enfermedad y estar hoy escribiendo estas palabras». Verónica Muñoz-Repiso Rubio.

En el caso de la creación del diario fotográfico, Orquídeas al Despertar. Su elaboración se ha centrado en componer y estructurar el material fotográfico captado durante el 2012 de forma más libre y extensa que en el Emaki. El material visual se compone de forma más amplia en el fotolibro y su estructura es diferente a la forma artesanal del Emaki. Aunque se mantiene en ambos instrumentos la narrativa direccional, en el fotolibro se muestra de manera más definida el diálogo de las imágenes utilizadas y compuestas en pares fotográficos, series fotográficas, fotografías independientes. Material con el que se elabora un discurso amplio en contenido con significantes narrativos, descriptivos y/o discursivos que forman el gran fotoensayo fotográfico.

El fotolibro se presenta como parte de los instrumentos metodológicos que componen el proyecto artístico Orquídeas al Despertar. Este instrumento a la vez de narrar y describir la experiencia pasada, se centra en mostrar las diferentes formas de representar la experiencia mediante la fotografía. Incluye la visión compartida entre los diferentes sujetos que vivieron la experiencia, por un lado la mirada de la autora hacia sí misma, mediante autorretratos que analizan los cambios que se sufren con los tratamientos, retratos de las personas que acompañan en la vivencia. Estas imágenes se combinan con fotografías de paisaje y espacios que desvelan la mirada de la autora más existencial y poética de esa época. Mediante la conexión de los retratos y la naturaleza representada se crean metáforas existenciales evocativas que refuerzan el carácter artístico y estético del documento visual.

La forma en la que está estructurado el fotolibro,  permite que inicialmente el interés se centre en el relato visual. Situando el testimonio verbal en la parte posterior del fotolibro, al que se puede acudir para añadir significantes a la interpretación de la obra. De esta forma se consigue que los dos lenguajes sean complementarios y que el testimonio verbal no reste importancia a la elaborada estructura visual de las imágenes.

 

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